Quedarse dormido con los lentes de contacto puestos puede parecer un descuido sin importancia, especialmente después de un día agotador. Sin embargo, esta costumbre puede convertirse en un verdadero problema para la salud de los ojos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten que los lentes de contacto deben utilizarse y cuidarse correctamente, ya que un uso inadecuado puede aumentar el riesgo de infecciones como la queratitis microbiana.
¿Qué pasa cuando duermes con los lentes de contacto?
Mientras estamos despiertos, el parpadeo y las lágrimas ayudan a mantener la superficie del ojo lubricada y protegida.
Al dormir, el párpado permanece cerrado durante varias horas y llega menos oxígeno a la córnea. Si además existe un lente de contacto sobre ella, pueden generarse condiciones que faciliten la irritación y, en algunos casos, la aparición de una infección.
Los CDC señalan que los lentes diseñados para uso diario no están hechos para dormir con ellos puestos.
El riesgo de infección aumenta considerablemente
Dormir o incluso tomar una siesta con los lentes de contacto puede incrementar el riesgo de desarrollar una infección ocular.
Un informe de los CDC encontró que dormir con lentes de contacto puede aumentar entre seis y ocho veces el riesgo de sufrir infecciones relacionadas con su uso.
Aunque no todas las personas que se duermen accidentalmente con sus lentes desarrollarán una complicación, convertirlo en una costumbre puede aumentar considerablemente el peligro.
¿Qué es la queratitis?
La queratitis es una inflamación o infección de la córnea, la capa transparente situada en la parte frontal del ojo.
Puede producirse debido a diferentes microorganismos, entre ellos bacterias, hongos, virus y algunos parásitos.
Cuando se trata de una infección grave y no se recibe atención adecuada, puede provocar daños en la córnea e incluso afectar permanentemente la visión.
Señales de alerta que no debes ignorar
Si después de dormir con lentes de contacto notas alguno de estos síntomas, debes quitártelos y consultar a un profesional de la salud visual:
- Dolor intenso o persistente en el ojo.
- Enrojecimiento importante.
- Visión borrosa.
- Sensibilidad excesiva a la luz.
- Lagrimeo continuo.
- Secreción ocular.
- Sensación intensa de tener algo dentro del ojo.
Estos síntomas pueden aparecer en algunas infecciones de la córnea y requieren evaluación médica.
¿Puedes perder la visión?
En los casos más graves, sí puede existir daño permanente.
Los CDC han documentado infecciones corneales relacionadas con dormir usando lentes de contacto que llegaron a requerir intervenciones médicas importantes. Algunas infecciones graves pueden dejar cicatrices en la córnea y provocar pérdida de visión.
Sin embargo, esto representa una complicación grave y no significa que todas las personas que se duerman una vez con sus lentes sufrirán este desenlace.
“Pero mis lentes dicen que puedo dormir con ellos”
Existen determinados lentes de contacto aprobados para uso prolongado o nocturno.
Aun así, deben utilizarse únicamente siguiendo las indicaciones del especialista que controla la salud de tus ojos.
No todos los lentes son iguales y los de uso diario deben retirarse antes de dormir.
Otros errores que también pueden dañar tus ojos
Dormir con ellos no es el único hábito que puede generar problemas.
También se recomienda evitar:
- Bañarse o nadar con lentes de contacto.
- Limpiarlos con agua del grifo.
- Reutilizar solución vieja del estuche.
- Manipularlos con las manos sucias.
- Utilizarlos durante más tiempo del recomendado.
- Compartir lentes de contacto con otras personas.
Mantener una correcta higiene disminuye el riesgo de infecciones.
¿Qué debes hacer si accidentalmente te quedaste dormido con ellos?
Si despiertas y notas los ojos secos, no intentes retirar los lentes bruscamente.
Parpadea varias veces y, si es necesario, utiliza gotas lubricantes compatibles con lentes de contacto antes de retirarlos cuidadosamente.
Si aparece dolor, visión borrosa persistente, secreción, sensibilidad a la luz o un enrojecimiento importante, busca atención de un profesional de la salud visual.
Una pequeña costumbre que puede evitar un gran problema
Quitarse los lentes de contacto antes de dormir apenas toma unos minutos, pero puede ayudar a proteger una de las partes más delicadas del cuerpo.
Dormir ocasionalmente con ellos puede parecer inofensivo, pero repetir esta práctica aumenta innecesariamente el riesgo de infecciones y lesiones en la córnea.
Por eso, antes de cerrar los ojos esta noche, recuerda algo sencillo:
Tus lentes también necesitan descansar fuera de tus ojos.