La proliferación de denuncias en redes sociales donde pacientes muestran las secuelas de procedimientos estéticos fallidos ha generado una creciente preocupación social.
Cuando trasciende el testimonio de una mujer que pide justicia tras sufrir una grave complicación estética, la conversación pública suele dividirse entre las denuncias de posible negligencia y el debate sobre la responsabilidad de pacientes, profesionales y centros médicos.
En una época en la que los retoques cosméticos son cada vez más populares y abundan las promociones en plataformas digitales, resulta fundamental conocer los riesgos, verificar las credenciales de los profesionales y comprender cuáles son los derechos del paciente.
En este artículo analizamos las posibles causas de las complicaciones estéticas, algunos mitos frecuentes y las principales medidas de seguridad que conviene considerar antes de someterse a un procedimiento.
Intrusismo médico, complicaciones graves y la falsa sensación de seguridad
Los procedimientos estéticos pueden presentar complicaciones incluso cuando se realizan correctamente. Sin embargo, determinados factores pueden incrementar considerablemente los riesgos.
El peligro del intrusismo profesional
Una preocupación importante es que ciertos procedimientos médicos sean realizados por personas que no cuentan con la formación, autorización o experiencia necesaria.
Dependiendo del procedimiento, las complicaciones pueden incluir infecciones, lesiones vasculares, necrosis de tejidos, cicatrices y otros daños graves.
Por este motivo, antes de someterse a una intervención es fundamental comprobar las credenciales del profesional y que el establecimiento esté autorizado para realizar el procedimiento correspondiente.
Sustancias peligrosas o productos no autorizados
Otro riesgo aparece cuando se utilizan sustancias no aprobadas o productos cuya procedencia no puede verificarse.
La utilización de determinados materiales permanentes o sustancias adulteradas puede provocar complicaciones inmediatas o manifestarse meses e incluso años después.
Por ello, el paciente debería conocer qué producto será utilizado, quién es su fabricante y, cuando corresponda, su número de lote y autorización sanitaria.
La banalización de los procedimientos estéticos
Las redes sociales pueden presentar determinados tratamientos como intervenciones rápidas y prácticamente libres de riesgos.
Sin embargo, que un procedimiento sea frecuente o mínimamente invasivo no significa que esté exento de posibles complicaciones.
Los tratamientos inyectables, las cirugías y otros procedimientos estéticos requieren una valoración adecuada del paciente, conocimientos anatómicos y protocolos para responder ante una emergencia.
Mitos sobre los procedimientos estéticos y las reclamaciones por negligencia
Alrededor de este tipo de casos existen numerosas creencias que pueden generar confusión.
Mito 1: “Si firmaste un consentimiento informado, ya no puedes reclamar”
El consentimiento informado sirve para explicar y documentar los riesgos, beneficios y alternativas de un procedimiento.
Sin embargo, no necesariamente elimina la responsabilidad de un profesional ante una posible actuación negligente.
Las normas y los requisitos para demostrar negligencia médica varían según el país o jurisdicción, por lo que cada caso debe analizarse individualmente.
Mito 2: “Los tratamientos inyectables son completamente seguros”
Los procedimientos con sustancias inyectables también pueden presentar complicaciones.
En el caso de ciertos rellenos faciales, una inyección accidental dentro de un vaso sanguíneo puede provocar una oclusión vascular, capaz de causar daño en los tejidos y, en situaciones poco frecuentes pero graves, afectar la visión.
Por eso estos procedimientos deben realizarse por profesionales debidamente capacitados y dentro de un entorno apropiado.
Responsabilidad profesional y derechos del paciente
Cuando una persona considera que sufrió daños después de un procedimiento estético, puede ser importante conservar toda la documentación relacionada con el tratamiento.
Esto incluye informes médicos, fotografías, consentimiento informado, facturas, recetas y datos de los productos utilizados.
Las posibles vías de reclamación dependerán de la legislación aplicable y de las circunstancias concretas del caso. Pueden existir procedimientos administrativos, civiles y, en determinadas situaciones, penales.
Por esta razón, cuando existen lesiones graves, puede ser conveniente buscar orientación tanto de un profesional sanitario independiente como de un abogado especializado en la legislación correspondiente.
Cómo verificar una clínica antes de realizarte un procedimiento estético
No existe una manera de eliminar completamente los riesgos de una intervención médica, pero sí es posible adoptar medidas para reducirlos.
Verifica al profesional y al establecimiento
Comprueba que el profesional tenga las licencias y credenciales exigidas en tu país para realizar el procedimiento.
También es recomendable verificar que el establecimiento cuente con las autorizaciones sanitarias correspondientes y con recursos adecuados para responder ante posibles complicaciones.
Pregunta exactamente qué producto utilizarán
Si el tratamiento requiere sustancias inyectables o implantes, pregunta:
- Nombre y fabricante del producto.
- Si está autorizado para ese uso en tu país.
- Número de lote y fecha de caducidad.
- Qué riesgos y efectos adversos puede producir.
- Qué protocolo seguirá el profesional si aparece una complicación.
Cuando sea posible, conserva la información de trazabilidad del producto utilizado.
Informa sobre tus antecedentes médicos
Antes de cualquier procedimiento, el profesional debe conocer información relevante sobre tu estado de salud, medicamentos, alergias y antecedentes médicos.
También debería explicarte de manera comprensible los beneficios esperados, las alternativas disponibles y los posibles riesgos antes de que tomes una decisión.
¿Qué hacer si aparece una complicación después de un procedimiento estético?
Ante dolor intenso o progresivo, cambios importantes en el color de la piel, fiebre, secreciones, dificultad respiratoria, alteraciones de la visión u otros síntomas preocupantes después de un procedimiento, es importante buscar atención médica rápidamente.
No es recomendable esperar únicamente a que el problema desaparezca por sí mismo cuando existen síntomas graves.
Además, si posteriormente se considera presentar una reclamación, conservar fotografías, documentos médicos y la información del procedimiento puede ser útil para reconstruir lo ocurrido.
Conclusión
Los casos de personas que denuncian complicaciones después de procedimientos estéticos ponen nuevamente sobre la mesa la importancia de la seguridad del paciente, la capacitación profesional y la supervisión sanitaria.
La medicina estética no está libre de riesgos. Elegir profesionales acreditados, conocer exactamente qué procedimiento se realizará y desconfiar de promociones que prometen resultados extraordinarios sin explicar posibles complicaciones son medidas importantes antes de tomar una decisión.
La estética nunca debería anteponerse a la seguridad y la salud.