Desde que comenzaron las campañas de vacunación contra el COVID-19, millones de personas han recibido una o más dosis. Con el paso de los años también han surgido dudas sobre sus efectos secundarios, su seguridad y qué hacer si después de vacunarse aparece algún síntoma.
La evidencia acumulada hasta 2026 permite responder algunas de las preguntas más frecuentes.
¿Qué efectos secundarios pueden aparecer?
Los efectos más habituales suelen ser leves y temporales. Entre ellos se encuentran:
- Dolor, enrojecimiento o sensibilidad en el lugar de la inyección.
- Cansancio.
- Dolor de cabeza.
- Dolor muscular.
- Escalofríos.
- Fiebre.
- Malestar general.
La Organización Mundial de la Salud señala que la mayoría de estas reacciones desaparecen espontáneamente después de unos días. (Organización Mundial de la Salud)
¿Existen efectos secundarios graves?
Sí, pero son poco frecuentes. Como ocurre con cualquier medicamento o vacuna, las autoridades sanitarias continúan vigilando posibles reacciones adversas.
Uno de los eventos que ha sido estudiado especialmente es la miocarditis y la pericarditis, inflamaciones que pueden afectar al corazón y a la membrana que lo rodea.
Se han observado principalmente después de algunas vacunas de ARNm y con mayor frecuencia en adolescentes y hombres jóvenes, especialmente después de una segunda dosis. (CDC)
¿Qué síntomas deberían llamar la atención?
Si después de una vacunación aparecen dolor persistente en el pecho, dificultad para respirar o palpitaciones, es importante buscar atención médica de inmediato, especialmente si los síntomas aparecen durante los días posteriores a la vacunación. (CDC)
Esto no significa que cualquier dolor de pecho después de una vacuna sea necesariamente una complicación causada por ella. Un profesional de salud debe evaluar cada caso.
¿La vacuna puede causar COVID-19?
Las vacunas contra el COVID-19 no contienen el virus vivo que causa la enfermedad, por lo que no pueden provocar una infección por COVID-19. Una persona puede infectarse poco antes o después de vacunarse, antes de que su organismo haya desarrollado protección. (Organización Mundial de la Salud)
¿Y los efectos a largo plazo?
Los datos acumulados durante varios años continúan siendo vigilados. La OMS señala que, después de más de cinco años de seguimiento y más de 13.000 millones de dosis administradas globalmente, las vacunas contra el COVID-19 mantienen un perfil de seguridad favorable y los eventos adversos graves son extremadamente poco frecuentes
Esto no significa que las vacunas estén libres de riesgos: significa que los riesgos conocidos son poco frecuentes y continúan siendo monitoreados por las autoridades sanitarias.
En conclusión
Si recibiste una vacuna contra el COVID-19, no debes asumir que cualquier síntoma que aparezca después necesariamente fue causado por la vacuna. Al mismo tiempo, los síntomas importantes o persistentes no deben ignorarse.
La mejor decisión ante una preocupación concreta es consultar con un profesional de salud que pueda revisar tu historial, el tipo de vacuna recibida y cuándo comenzaron los síntomas.
Importante: este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye una evaluación médica.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS) y Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).